UN PUEBLO LLAMADO SAN AGUSTÍN DEL GUADALIX
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Estoy a unas dos semanas de cumplir años, y es una costumbre en mí que, cada vez que llegan estas fechas haga un análisis de lo que estoy viviendo. El domingo 2 de octubre cumplo 32 primaveras en Argentina y 3 otoños en España.
¿Cómo podría describir lo que estoy viviendo? Podría contarles que estoy viviendo una vida plena, una vida muy feliz, una vida con propósito.
Este fin de semana, estamos celebrando las fiestas del pueblo, y en nuestra iglesia también celebramos el bautismo de tres bellas personas, culminando con un hermoso día familiar en un parque de San Agustin del Guadalix, así se llama el pueblo donde vivimos. En resumen, puedo decirles que ha sido un día precioso, un día inolvidable.
Pero regresando un poco al tema de lo que he estado pensando en estos semanas, recordaba nuestros primeros momentos en España. Reflexionaba en lo que uno siente cuando llega a un sitio por primera vez. Uno siente incertidumbre, miedos, y esto se potencia aún más si a dos meses de haber llegado quedas confinado en tu casa, por una pandemia mundial. Esos primeros tiempos han sido días difíciles donde me preguntaba si este, era el lugar donde Dios quería que estemos. Tiempos de preguntas sin respuestas.
Ha pasado el tiempo, y mi paciencia fue entrenada. Muchas de esas preguntas sin respuestas hoy las entiendo. Qué bueno que Dios no nos hizo "spoiler" ('anticipar el desenlace de una historia a quienes no lo conocen') de que lo que íbamos a vivir aquí. Porque todo ha sido para crecimiento en todas las áreas.
Hoy puedo decirles con Gaby, que estamos orgullosos del lugar en el que vivimos, amamos este sitio, este pueblo, bueno en realidad lo que amamos es a la gente que vive en el pueblo, porque con los años aprendí que un lugar lo hace la gente. Ese amor tan grande que sentimos por las personas, por los españoles, por la diversidad cultural que tenemos aquí, eso amamos.
Mi corazón explota de felicidad y gratitud hacia Dios por estos casi 3 años que llevamos aquí, agradecida por todo lo que Dios está haciendo en los corazones.
Por eso, nunca te precipites en tomar una decisión, aunque el momento que estes atravesando sea el más duro de tu vida, sigue confiando y esperando que la obediencia a Dios es nuestra mayor bendición.
Nunca podemos alcanzar a comprender en la manera en cómo pueden afectar nuestras decisiones en otros. Te animo, a que no veas tu condición, la realidad que estás atravesando, sino que por medio de la fe, creas que lo que mejor puedes hacer es obedecer a Dios y decirle HEME AQUI, ENVIAME A MI!
Sabes, esa respuesta ha sido la mejor respuesta que le he dado a Dios: ENVIAME A MI!
Nos vemos en algún otro momento
Un fuerte abrazo.
Mimi Vega
Misionera en un pueblo llamado San Agustín del Guadalix ♥️